Ondulantes vientos de octubre
tengan la bondad de llevarme a mi amada.
Si son capaces de hacer volar las cometas de papel
y de hacer danzar a los arbolitos,
yo sé que me pueden llevar.
Les tengo que decir la verdad
yo no conozco cómo llegar,
pero ustedes que recorren toda la ciudad
sé que me pueden llevar hasta su dulce hogar.
Les debo confesar que al menos ella sabe que existo,
Pero no sabe que mi corazón para amarla desde siempre ha estado listo
Y como hace tiempo no la he visto
Necesito que me lleven para ver si la conquisto.
Me pregunto dónde se esconde cuando no la veo,
qué se hace las tardes de viernes cuando yo la espero
en la entrada de la iglesia para verla caminar con la elegancia de una modelo
que conquista corazones cuando ustedes, vientos de octubre, le mueven lentamente el pelo.
Por favor no me lo nieguen,
llévenme a su casa
necesito ir para confesarle
lo que por años he querido decirle:
¡Que yo la amo y la quiero
Y que sin ella me desespero!
Que despierto pensando en ella
Y que me duermo recordando cómo es de bella.
Llévenme para admirar su belleza
que sino me moriré de tristeza.
Llévenme para cantarle una canción
cuya melodía salga de mi corazón.
Ya ha pasado mucho tiempo
y mi corazón de su amor está sediento.
Necesito que me lleven en este momento
para decirle todo lo que siento
pero que por cobarde durante años he callado
por temor a ser rechazado.
Ezequiel Barrera
